martes, 12 de abril de 2016
No enseñar teología
NO ENSEÑAR
TEOLOGÍA, SINO MINISTRAR
AL DIOS TRIUNO
COMO ALIMENTO ESPIRITUAL
Por su
naturaleza, la Escuela de la Verdad no es un lugar de enseñanzas, sino donde infundimos
y ministramos […] Podemos usar como ejemplo un restaurante. El propósito de un
restaurante no es impartir enseñanzas acerca de la comida, sino servir
alimentos.
Aquellos que
sirven en un restaurante no presentan a las personas el menú y luego les dan enseñanzas
acerca de la comida. En lugar de eso, ellos suministran a los clientes los diferentes
platillos, para que éstos los coman. Debemos aplicar el mismo principio en la Escuela
de Verano de la Verdad […] Nuestra meta no es mostrar a los jóvenes un “menú” y
luego enseñarles algo acerca de Dios; más bien, nuestra intención es servirles,
ministrarles, a Dios mismo en diversas formas, mediante variados “platillos”,
para que ellos coman.
Sin embargo, la
situación que prevalece en los seminarios de hoy es muy distinta. Los instructores
de los seminarios […] principalmente les enseñan teología, que es el simple conocimiento
acerca de Dios. En otras palabras, no ministran a Dios mismo a los estudiantes.
No deseamos que
nuestra Escuela de la Verdad se asemeje a una escuela teológica ni a un seminario;
más bien, ésta debe ser un “restaurante” que suministre el Dios Triuno a los
[...] santos.
enseñar a los nuevos creyentes
ENSEÑAR A LOS NUEVOS
CREYENTES REQUIERE LA TRANSMISIÓN DEL ESPÍRITU DE VIDA
Algo a lo cual
debemos prestar atención especial es que los mensajes que elijamos deben contener
algunos versículos cruciales al inicio. Cada vez que nos reunamos, tenemos que
orar leer estos versículos para así permitir que se siembre en nosotros la
palabra del Señor. La palabra del Señor es viva, eficaz y está llena de poder.
Espero que cuando las personas vengan a nuestras reuniones, ellas reciban
nutrimento y verdad y puedan testificar que nosotros estamos en pro de la
predicación del evangelio y de la exposición de la verdad.
Tanto el
espíritu como la vida están en la verdad. La realidad de la verdad es espíritu
y vida. Por tanto, la enseñanza genuina de la verdad equivale a:
Primero,
transmitir e impartir en las personas el espíritu y la vida que se encuentran
en la verdad. Por esta razón, debemos ser aquellos que viven en espíritu y
vida.
Segundo, el
currículo en sí mismo es una serie de mensajes, y no hace falta que los
maestros expliquen nada o que añadan notas. El material ya es muy rico y claro.
Lo que los maestros tienen que hacer es tomar la iniciativa de aprender juntos.
Si los maestros toman la iniciativa de aprender la línea central, el enfoque
principal, el bosquejo general, los puntos importantes y los puntos pequeños
del currículo, leyéndolos uno por uno y leyéndoselos a las personas, entonces
esto será su suministro.
Tercero, el
espíritu de los maestros debe estar liberado, y ellos no deben ser tímidos ni cobardes.
Es sólo cuando su espíritu es liberado que usted puede despertar el espíritu de
los santos. Entonces, todos con cordura pondrán en práctica estas cosas
seriamente y recibirán la transmisión.
Cuarto, previo a
la enseñanza, los maestros primero tienen que prepararse, no sólo en cuanto al
material, sino que deben realizar un estudio cabal del bosquejo y aprender cómo
impartirlo dentro de las personas, causando en ellos una profunda impresión. (The Vision and Specific Steps for the Practice of the New Way, págs. 259, 331-332,
disponible en el idioma chino)
enseñar a los nuevos creyentes
ENSEÑAR A LOS
NUEVOS CREYENTES REQUIERE QUE NOSOTROS MISMOS CONOZCAMOS LA VERDAD CABALMENTE
Lo más
importante es que nosotros mismos conozcamos la verdad. Esto es como enseñar matemáticas;
si no somos buenos en matemáticas, es muy difícil enseñarla. La verdad que tenemos
que conocer es, primero, la verdad respecto a la iglesia. Debemos ayudar a
otros a conocer la iglesia de una manera cabal.
ENSEÑAR A LOS
NUEVOS CREYENTES REQUIERE
QUE SEAMOS
CONCISOS Y CLAROS
Cuando enseñemos
a otros, debemos presentar las cosas de forma simple. Otra vez, podemos
comparar esto con un entrenador que enseña a sus jugadores. El entrenador primero
necesita enseñarles los movimientos básicos, con la expectativa de que ellos
puedan practicar estos ejercicios básicos concienzudamente. Al jugar en la
cancha, ellos no necesitan ejecutar cada movimiento que el entrenador les
enseñó. Sólo necesitan aplicarlos con flexibilidad conforme a la situación
real, con la meta de poner el balón en la canasta. Espero que todos entendamos
estos dos lados. Por un lado, debemos conocer la verdad y ser equipados con
ésta; por el otro, debemos hablar la verdad de una manera simple y concisa,
presentándola claramente a los nuevos creyentes. (Bearing Remaining Fruit [Llevar
fruto que permanezca], tomo 1, págs. 103-104)
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los nuevos creyentes necesitan ser alimentados
LOS NUEVOS
CREYENTES NECESITAN SER ALIMENTADOS A SU DEBIDO TIEMPO CONFORME AL MOMENTO Y A
LA NECESIDAD PARTICULAR
Los ancianos y colaboradores
deben […] escoger cuidadosamente varias clases de mensajes y materiales con el
propósito de profundizar en ellos. Deben invertir suficiente tiempo para orar
cabalmente, observar de cerca la condición de los hermanos y hermanas, entender
toda clase de necesidades, conocer la situación de ellos en las reuniones y
encontrar los materiales apropiados de entre las publicaciones del ministerio.
Tal como una madre quien, cuando prepara comida para su familia, atiende a la
situación de cada uno. Algunas veces, cuando un miembro de la familia está
enfermo, la madre prepara algo especial para él o ella; algunas veces, debido
al cambio de clima, ella se asegura de comprar algo apropiado. Usted tiene que estudiar
y tener algún conocimiento general sobre todas estas cosas.
Mateo 24:45 dice
que el esclavo fiel y prudente es aquel que puede dar alimento a los hijos de
Dios a su debido tiempo. Aquí, la expresión dé el alimento a su debido
tiempo tiene un significado profundo. No sólo le damos a las personas alimento
diferente en diferentes momentos, sino que también preparamos alimentos
diferentes para las personas conforme a su necesidad. Este asunto requiere que
dediquemos tiempo para estudiarlo. Algunas veces cuando usted conoce a un nuevo
creyente, sin importar cuál sea su situación, le habla de los setenta “sietes”.
Es cierto que lo que usted habla es la Palabra de Dios, pero esta porción de alimento
no nutrirá a esa persona sino que, más bien, la matará. La palabra de Dios es
vida, pero si usted la usa inapropiadamente, ésta se convierte en algo que mata
a la gente y daña su apetito. Así, ellos no tendrán el deseo de venir a las
reuniones porque lo que han escuchado no les ha sido de provecho. Quizás soy
muy osado, pero sólo quiero mostrarles que conforme al principio de dar
alimento a su debido tiempo, tenemos que preparar mensajes para profundizar en
ellos en diferentes clases de reuniones. Éste es un asunto crucial en cuanto al
progreso de las reuniones. El que una reunión sea provechosa o atractiva para
el hombre depende por completo de este asunto. (The Vision and Specific
Steps for the Practice of the New Way [La visión y los pasos
específicos para poner en práctica la nueva manera],
págs. 256-258,
disponible en el idioma chino)
los nuevos creyentes educacion
LOS NUEVOS
CREYENTES NECESITAN
RECIBIR UNA
EDUCACIÓN PROGRESIVA
[En 1984] cuando
regresé a Taipéi, mencioné que algunos de ustedes habían estado escuchando mi
hablar por treinta y siete años. En ese entonces ustedes aún eran hermanos y
hermanas jóvenes, y la mayoría todavía no estaban casados. Hoy en día, incluso
sus hijos ya se han graduado de la universidad, y muchos de ellos han llegado a
ser ancianos. Antes de que ellos nacieran, ya ustedes estaban escuchando mi
predicación, pero hasta ahora no se han graduado de la “escuela primaria”. ¿Por
qué digo esto? Como resultado del trabajo de investigación en torno a la
educación, se ha desarrollado el siguiente sistema: seis años de escuela
primaria, seis años de escuela secundaria y cuatro años de universidad, con un
currículo establecido para cada año de enseñanza. Una persona que pase por este
currículo de forma consecutiva definitivamente se graduará de la universidad
después de dieciséis años y habrá asimilado sistemáticamente el conocimiento
general prevaleciente en el linaje humano. Sin embargo, hemos estado
hablándoles bajo este techo por treinta y siete años, principalmente según la
inspiración y no de forma sistemática. Por tanto, a pesar de que han estado
escuchando hasta el día de hoy, aun así, si les llegara a preguntar, no podrían
hablar ni una oración acerca de la justificación por fe. Esto se puede comparar
con haber estado escuchando matemáticas por treinta y siete años y, a pesar de
saber que tres más dos son cinco, cuando se les pide que enseñen a otros, no
saben cómo hacerlo. (Rising Up to
Preach the Gospel [Levantarse a
predicar el evangelio], pág. 124)










