Nuestra Historia de Entrenamiento
Comenzado por el Watchman Nee en China Continental. Entrenamiento formal continuado por él hermano Witness Lee en Taiwan en 1953. El entrenamiento formal comenzó en E.E.U.U. con el hermano Witness Lee en 1974. El Video -- entrenamiento comenzó en el invierno de 1976. Ejemplos del entrenamiento en el Nuevo Testamento: Pablo en Éfeso, en la Escuela de Tirano (Hch.19:9-10): Una obra hecha aparte de la iglesia, pero relacionado para y por la iglesia. La obra tomo dos años. Resultando en que todos los de Asia habían oído la palabra del Señor. Pablo en Roma, en su propia casa alquilada (Hch.28:30-31. Pablo alquilo un lugar para enseñar, y en el momento ya había una iglesia en Roma. Para proclamar el Reino de Dios y para enseñar las cosas concernientes al Señor Jesucristo. Con toda osadía y sin impedimento. La carga del entrenamiento Para entrenar a algunos santos buscadores y algunos jóvenes santos con la Palabra del Señor. Para que las Iglesias sean levantadas y continuamente alimentadas con las publicaciones que son producidas por el entrenamiento. Exponer el apropiado entendimiento del Nuevo Testamento según las máximas expresiones de los maestros a través de los diecinueve siglos. Hacer que la revelación del Señor en la palabra Santa sea lo más clara posible para todos. La Experiencia Crucial que se llega a tener En El Entrenamiento a Tiempo Completo Por Dos años para ser uno con el Mover actual del Señor en Su Recobro hoy.
Taipéi, Taiwán,1986, FTT-T
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Malabón, Filipinas, 1986, FTT-Ma
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Moscú, Rusia, 1992, FTT-M
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Seúl, Corea, 1996, FTT-S
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Bankog, Tailandia, 1999, FTT-B
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Subang Jaya, Malasia, 2000, FTT-My
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Tlalnepantla, México, 2002, FTT-Mx
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Hong Kong, Hong Kong, 2003, FTT-HK
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Tokio, Japón, 2005, FTT-Tk
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Caacupé, Paraguay, 2005, FTT-C
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Nueva Delhi, India, 2010, FTT-ND
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martes, 12 de abril de 2016
centros de entrenamiento
enseñar de acuerdo con la experiencia
ENSEÑAR DE
ACUERDO CON LA EXPERIENCIA,
Y NO CONFORME A
LAS DOCTRINAS
Para enseñar
conforme a la experiencia, tenemos que convertir cada punto doctrinal de la lección
en experiencia. Supongamos que cierta lección contiene cinco puntos. Al
prepararnos, debemos tratar de convertir cada punto doctrinal en experiencia.
Esto requiere mucha práctica.
Después de hacer
esta conversión en nuestro tiempo de preparación personal, debemos hablar a las
personas relacionando cada punto con la experiencia. Cuanto más hablemos de esta
manera, más velos quitaremos de nuestros alumnos. Entonces, ellos recibirán una
visión que los pondrá al descubierto, y espontáneamente serán introducidos en
la experiencia de la verdad que usted está presentando.
Pero si sólo
imparte las doctrinas de los materiales impresos, únicamente transmitirá conocimiento
intelectual a los estudiantes. Como resultado de esto, ellos no obtendrán nada en
su experiencia. Además, el conocimiento que reciban les perjudicará […] El
ministerio en el recobro del Señor nunca presenta las enseñanzas conforme a la
doctrina, sino de acuerdo con la vida […] Pero aunque no damos énfasis a la
doctrina, nuestro modo de enseñar transmite mucho conocimiento. Cada mensaje de
nuestro Estudio-vida de las Escrituras transmite cierta cantidad de enseñanza,
pero la impresión que queda en el lector no es la impresión doctrinal, sino el
sabor de la experiencia y el disfrute de Dios, Cristo y el Espíritu. Con el tiempo,
uno aprende la enseñanza, pero es una enseñanza mezclada con la experiencia,
una enseñanza aprendida mediante la experiencia.
Si trata de
convertir cada punto de las lecciones en experiencia, recibirá una enorme ayuda.
Tal vez descubra que no sabe cómo convertir la doctrina en experiencia, debido
a que carece de dicha experiencia. Esto lo pondrá al descubierto, y entonces,
por lo menos sabrá dónde se encuentra […] Luego, al preparar su lección, lo primero
que hará es considerar su experiencia. En cada punto se preguntará: “¿Tengo la
experiencia de este asunto? ¿Tengo la suficiente experiencia en este punto?
¿Puedo enseñar a otros esto de acuerdo con la experiencia?” […] Así que, será
compelido a orar, diciendo: “Señor, ten misericordia de mí.
Necesito
experimentar este asunto”. Ésta es la manera de prepararse para enseñar cada lección.
(págs. 44, 45)
ser una persona de oración
SER UNA PERSONA
DE ORACIÓN QUE TRAE CONSIGO UN ESPÍRITU DE ORACIÓN
Si desea ir a la
clase con la llama encendida, tiene que ser una persona de oración. Si es tal
persona, traerá consigo este espíritu de oración a su clase […] Esto significa
que usted debe crear una atmósfera de oración.
¿Sabe usted en
qué consiste una reunión viviente? Es una reunión donde se respira una atmósfera
de oración. Todos los que hablan de parte del Señor saben que es fácil hablar
en una reunión donde hay una atmósfera de oración. De otra manera, resulta muy
difícil compartir, pues habrá la sensación de estar hablando en un cementerio
[…] No se requiere avivar el fuego del don de Dios para dar una clase en una
escuela secular. Pero para enseñar en nuestra escuela […] es necesario ser
hombres de oración y poseer el fuego que es capaz de crear una atmósfera de
oración. (págs. 29, 31, 32, 34-35)
avivar el fuego del don de dios
AVIVAR EL FUEGO
DEL DON DE DIOS
En 2 Timoteo 2:2
Pablo exhortó a Timoteo a que encargara a hombres fieles lo que había oído de
él. Estos hombres fieles debían ser, además, idóneos para enseñar a otros. A
fin de cumplir con esta comisión, Timoteo mismo tenía que estar ardiente en
espíritu. Es por eso que Pablo le recordó que debía avivar “el fuego del don de
Dios” que estaba en él (1:6).
Dios nos ha
otorgado dos dones preciosos: Su vida divina y Su Espíritu divino. Pero nosotros
tenemos que avivar el fuego del don de Dios […] Debemos abrir todo nuestro ser:
la mente, la parte emotiva y la voluntad; debemos abrir por completo el alma,
el corazón y el espíritu. Cada mañana debemos acudir al Señor y abrirnos a Él
[…] Antes de impartir cada lección, primero debemos avivar el fuego del don que
está en nosotros. Cuanto más abramos nuestro ser, más arderá este fuego […] Si
nuestro ser está cerrado, será necesario invocar el nombre del Señor Jesús. Al
invocar al Señor debemos abrir no sólo la boca, sino también el espíritu y el
corazón […], así se avivará el fuego de la vida eterna y del Espíritu eterno
que están en nuestro ser. Avivemos el fuego del don de Dios, hasta que el don
se convierta en una llama viva. Entonces, podremos enseñar a las personas, no
[…] con una mente “de hielo”, sino con la llama ardiente.
no enseñar cosas ajenas
NO ENSEÑAR COSAS
AJENAS A LA ECONOMÍA DE DIOS
En 1 Timoteo
1:3-4 Pablo se dirigió a Timoteo, uno de sus más íntimos colaboradores, diciéndole:
“Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Éfeso, para que mandases
a algunos que no enseñen cosas diferentes” […] Debemos prestar oídos a la
exhortación de Pablo de no enseñar cosas diferentes a la economía de Dios.
Creemos que desde los tiempos de los apóstoles no se le había dado tanto
énfasis a la economía de Dios como hoy en el recobro del Señor, y en especial
durante los últimos veinte años. Dios tiene un plan maravilloso: Él desea, en
Su Trinidad, impartirse en Su pueblo escogido. Ésta es la economía de Dios.
Nuestra enseñanza debe ser gobernada por una visión clara de la economía de
Dios.
No debemos tener
otra carga, perspectiva ni visión aparte de la economía de Dios. Requerimos no
sólo tener la carga por la economía de Dios, sino también ser saturados y
empapados con ella. Al funcionar como maestros debemos tener en mente una sola
cosa: la economía de Dios.
Debemos ser
capaces de declarar: “La economía de Dios es mi carga, mi perspectiva y mi visión.
Todo mi ser ha sido saturado de esta economía divina, y no sé nada más”.
Ciertamente impartiremos muchas lecciones, pero cada lección tendrá la economía
de Dios como su estructura y su contenido.
conducir a las personas al dios triuno
CONDUCIR A LAS
PERSONAS AL DIOS TRIUNO
Nuestra meta es
conducir a las personas, no a los libros de lecciones, sino al Dios Triuno, por
medio de dichos libros. Estos libros sólo deben ser el medio o canal por el que
las personas son llevadas al Dios Triuno […] Esto significa que nuestra meta no
consiste en enseñar el libro de lecciones, sino en conducir a las personas a
Dios mismo mediante dicho libro.
Al enseñar y
laborar […] usted debe conducir a todos los alumnos en su clase a Dios. Los maestros
deben laborar para que cada persona en su clase sea conducida al Dios Triuno.
De manera que al concluir todas las lecciones, sus alumnos deben haber obtenido
al Dios Triuno y ser llenos de Él, y no simplemente haber recibido conocimiento
acerca de Dios según la letra. (Adiestramiento para maestros, págs.
9-11)










