ENSEÑAR DE
ACUERDO CON LA EXPERIENCIA,
Y NO CONFORME A
LAS DOCTRINAS
Para enseñar
conforme a la experiencia, tenemos que convertir cada punto doctrinal de la lección
en experiencia. Supongamos que cierta lección contiene cinco puntos. Al
prepararnos, debemos tratar de convertir cada punto doctrinal en experiencia.
Esto requiere mucha práctica.
Después de hacer
esta conversión en nuestro tiempo de preparación personal, debemos hablar a las
personas relacionando cada punto con la experiencia. Cuanto más hablemos de esta
manera, más velos quitaremos de nuestros alumnos. Entonces, ellos recibirán una
visión que los pondrá al descubierto, y espontáneamente serán introducidos en
la experiencia de la verdad que usted está presentando.
Pero si sólo
imparte las doctrinas de los materiales impresos, únicamente transmitirá conocimiento
intelectual a los estudiantes. Como resultado de esto, ellos no obtendrán nada en
su experiencia. Además, el conocimiento que reciban les perjudicará […] El
ministerio en el recobro del Señor nunca presenta las enseñanzas conforme a la
doctrina, sino de acuerdo con la vida […] Pero aunque no damos énfasis a la
doctrina, nuestro modo de enseñar transmite mucho conocimiento. Cada mensaje de
nuestro Estudio-vida de las Escrituras transmite cierta cantidad de enseñanza,
pero la impresión que queda en el lector no es la impresión doctrinal, sino el
sabor de la experiencia y el disfrute de Dios, Cristo y el Espíritu. Con el tiempo,
uno aprende la enseñanza, pero es una enseñanza mezclada con la experiencia,
una enseñanza aprendida mediante la experiencia.
Si trata de
convertir cada punto de las lecciones en experiencia, recibirá una enorme ayuda.
Tal vez descubra que no sabe cómo convertir la doctrina en experiencia, debido
a que carece de dicha experiencia. Esto lo pondrá al descubierto, y entonces,
por lo menos sabrá dónde se encuentra […] Luego, al preparar su lección, lo primero
que hará es considerar su experiencia. En cada punto se preguntará: “¿Tengo la
experiencia de este asunto? ¿Tengo la suficiente experiencia en este punto?
¿Puedo enseñar a otros esto de acuerdo con la experiencia?” […] Así que, será
compelido a orar, diciendo: “Señor, ten misericordia de mí.
Necesito
experimentar este asunto”. Ésta es la manera de prepararse para enseñar cada lección.
(págs. 44, 45)






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